RED MUNDIAL DEL AMOR MISERICORDIOSO MISIONEROS DEL AMOR

SE TÚ TAMBIEN UNA MISIONERA DEL AMOR DE LA DIVINA MISERICORDIA DE DIOS

San Pablo a los Romanos 8,12-17.
Hermanos, nosotros no somos deudores de la carne, para vivir de una manera
carnal.
Si ustedes viven según la carne, morirán. Al contrario, si hacen morir las
obras de la carne por medio del Espíritu, entonces vivirán.
Todos los que son conducidos por el Espíritu de Dios son hijos de Dios.
Y ustedes no han recibido un espíritu de esclavos para volver a caer en el
temor, sino el espíritu de hijos adoptivos, que nos hace llamar a Dios
¡Abba!, es decir, ¡Padre!
El mismo Espíritu se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que
somos hijos de Dios.
Y si somos hijos, también somos herederos, herederos de Dios y coherederos
de Cristo, porque sufrimos con él para ser glorificados con él.

Espíritu divino,
Señor del cielo y la tierra,
camino a tu lado,
vivo contigo,
porque así elegí mi destino.

Alabo a mi dios,
lo alabo sin rezos fingidos.

A el entrego mi vida,
y si vivo,
es porque el lleva su camino conmigo.

No me importa,
si hoy viene la muerte a mí,
porque no será la muerte,
sino el Dios Divino,
quien me recoja para llevarme consigo,
a estar a su lado,
en la vida eterna,
en la paz y el descanso,
que con tanto deseo,
le he suplicado.





Soy solo una ermitaña,
me encierro en mi corazón y solo dejo
entrar a Dios conmigo.
el señor en su santa morada es mi padre,
mi defensor y el se instala en mi hogar,
entregándome la felicidad,
escuchando su voz,
mirando su luz,
sintiendo su amor.

Salmo 68 21
¡Bendito sea el Señor, el Dios de nuestra salvación! El carga con nosotros
día tras día;
él es el Dios que nos salva y nos hace escapar de la muerte.

Impón tus manos sobre mi CRISTO MISERICORDIOSO,
Cura mi soledad, libre quiero ser,
Para poder alcanzar tu Gloria,
Señor Jesucristo,
Sin desviar mi senda,
Descalza camino,
Para envolver mi cuerpo y mí fe,
En tu Espíritu Divino.

Virgen Maria,
sostén mis manos,
sobre mi cabeza,
para pensar claro,
y poder lograr hacer,
mi quehacer humano,
declarado por Dios,
en las profecías.

Padre Nuestro que estas en los cielos,
Bendice a tus hijos que caminan por tus senderos,
a los que testimonian tus obras,
a los que cumplen su compromiso contigo,
amando a su dios y a su prójimo,
sanando las tierras, los ríos y los mares.
sembrando palabra y evangelio,
para cosechar acciones de amor y piedad,
de paz y de solidaridad en el mundo.

Amen; amen la tierra y sus ríos y mares, no contaminen más su hogar y su entorno. Luchen, luchen por purificar sus almas y sus pensamientos, para tener sus cuerpos limpios y presentarse así, ante DIOS DIVINO.

Julieta Alina Prado León

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