
Isaías 53,10-11.
El Señor quiso aplastarlo con el sufrimiento. Si ofrece su vida en
sacrificio de reparación, verá su descendencia, prolongará sus días, y la
voluntad del Señor se cumplirá por medio de él.
A causa de tantas fatigas, él verá la luz y, al saberlo, quedará saciado.
Mi Servidor justo justificará a muchos y cargará sobre sí las faltas de
ellos.
El peso del dolor hace que la carga sea màs liviana cuando tenemos compasiòn de nuestro pròjimo, que tambièn lleva un sufrimiento que le infringe su cuerpo y la circunstancia de la vida. No solo busquemos un acto de contricciòn a travès de la oraciòn; manifestemos, que ha sido de corazòn, a travès de nuestras actuaciones, para que sea recibida en el cielo.
Enciende tu luz al hablar a Dios, dando gracias por lo que de El recibes cada dìa, fructificando en multiplicaciò n de obras de vida.
A travès de ese gran amor que Jesùs nos entrega, nosotros recibimos la enseñanza del amor piadoso: Misericordia.
Amèn
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